El estado del arte


Esto es, sin duda, lo más difícil. He recopilado unas 20 tesis, otros 20 artículos, unos 10 ebooks, varios papers, speeches, informes y demás perlas y no sé por dónde empezar. Tengo el esquema ya definido y la doctora Ramos me dijo: "Muy bien, Gina". Claro, profe, ahora solo queda desarrollarlo. Nada más que eso. Una cosita de nada.

El estado del arte no tiene que ver con tu conocimiento cultural o artístico, no, ojalá fuera así. El estado del arte se trata de la investigación documental que permite determinar cuánto se ha investigado del tema elegido para la tesis. Es decir, ya que esta maestranda no es la única iluminada en el mundo 'mundial' y del espacio exterior que se le ocurrió el título de esta investigación, ahora toca viajar virtualmente por el infinito y más allá, buscando a cualquier incauto que se haya atrevido a pensar como yo.
Y por si alguien queda con duda sobre qué quise decir, no estará de más mirar el videito de Powtoon.

Tres semanas han pasado desde que empecé mi loca carrera de levantar información por aquí y acullá, y esta madrugada, en realidad ya era de mañana, la criatura vio la luz del día, exactamente a las 6 de la mañana del 1 de julio.

Ha sido un doloroso proceso que ha dejado sendas ojeras en mi faz. (Ni mi cesárea me dolió tanto). Pero no he sido la única, mis compañeros maestrandos exhiben los mismos rostros cansados, y es que las pocas horas de sueño es la constante este primer día del séptimo mes de 2017.

DEBERÍAS DECIR NO
Pero la parte más difícil no ha sido redactar las 19 páginas de mi borrador del borrador del borrador del proyecto de tesis. ¡Noooooo! La parte más difícil ha sido no tomar la firme determinación de decir a la profesora: "no deseo presentar mi trabajo frente a todos mis compañeros".


Y ahí me ven recorriendo los escasos dos metros que separan mi carpeta del escritorio de la docente. Por un momento pensé: "No hay Internet en el ordenador, esa será mi excusa". Claro, mis archivos siempre están en la nube. Pero mi consciencia no me dejaría en paz. Tenía un USB, así que lo conecté y la proyección tipo cinema empezó. Cual cristiana en Roma fui lanzada al ruedo. 

Traté de leer rápido las líneas nacidas esta madrugada, con la esperanza de que la profesora Ramos no tuviera tiempo de reflexionar --léase bullearme--, pero... ¡Nada se le escapa!
Hubo varios errores: muchas citas textuales, mucho entrecomillado (lo siento, soy periodista, así escribo hace 20 años)... más fraseo... eso faltó.
Además, no hice lo que siempre le digo a mis 'estudiantitos', lean diez veces el texto antes de presentarlo, así que se me pasaron barbarismos (errores de digitación, errores en las preposiciones... ninguna tilde me faltó... ¡Eso nunca!).

Lo peor ya pasó. No fue tan mal, en realidad. La profesora dijo: "Muy bien". 😀 Le cuento a mi compañera Angela que ya no tengo fuerzas para volver a mirar el archivo del mal y que lo dejaré hasta agosto. Ella desata la garganta y grita: Noooooo. Y, es verdad, no puedo abandonar a este engendrito tanto tiempo. Como dijo en mayo el padre David: "La misión de una madre es que su hijo se salve". Así que hijito tesis, te salvarás, no dejaré que perezcas en mi bolso del olvido las semanas de vacaciones en la URP.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Soy maestranda... ¿y ahora qué?

Un proyecto en tres intentos

La taxonomía de Bloom