Los infraternos... o los desterrados de la comunidad metacognitiva
Confieso que esta publicación demoró en ser puesta en letras de molde porque era esencial dominar primero la furia masiva que suscitó un evento en las últimas horas del segundo semestre de la maestría en Docencia Superior.
Empezaré recordando una frase que me inspiró desde la primera clase. No, no fue pronunciada por uno de nuestros profesores, sino por uno de mis compañeros, ese... el más antigüillo. (Disculpen lo tosco y el pleonasmo en la construcción gramatical del entrecomillado... pero así fue dicho).
Soy testigo de que el trabajo grupal no es sencillo. Veo a mis estudiantes incómodos cada vez que tienen esa labor encomendada. Sin embargo, siempre, casi perpetuamente, he observado que los discentes terminan en un abrazo fraterno sinónimo de apoyo incondicional. No importa si solo financió la impresión o las fotocopias, no interesa si llegaba tarde a las reuniones de grupo, no tiene importancia si no estuvo en ninguna reunión... crean su propia religión fraterna, solidaria... una defensa delirante (los monitorean por wasap por si están tarde para la exposición e imploran casi de rodillas que se les permita al grupo exponer en el último turno para no perjudicar a su compañerito).
En nuestra aula de maestría, en cambio, algo increíble pasó. Algo demasiado opuesto a lo que observo normalmente en mis clases. Algo que no es posible entender, dada la supuesta "vasta experiencia" que predican los involucrados en esta: TRAICIÓN EN EL AULA... Sí... fue de película.
Para hacer el cuento corto y ordenado, lo he estructurado usando el esquema del texto narrativo:
REFLEXIONES:
Como de todo hay que aprender, extraigo las siguientes ideas que me dejó esta crisis:
Empezaré recordando una frase que me inspiró desde la primera clase. No, no fue pronunciada por uno de nuestros profesores, sino por uno de mis compañeros, ese... el más antigüillo. (Disculpen lo tosco y el pleonasmo en la construcción gramatical del entrecomillado... pero así fue dicho).
"Colegas, no trabajen en clase solos. Trabajen siempre en grupo. Esa es mi recomendación".
Soy testigo de que el trabajo grupal no es sencillo. Veo a mis estudiantes incómodos cada vez que tienen esa labor encomendada. Sin embargo, siempre, casi perpetuamente, he observado que los discentes terminan en un abrazo fraterno sinónimo de apoyo incondicional. No importa si solo financió la impresión o las fotocopias, no interesa si llegaba tarde a las reuniones de grupo, no tiene importancia si no estuvo en ninguna reunión... crean su propia religión fraterna, solidaria... una defensa delirante (los monitorean por wasap por si están tarde para la exposición e imploran casi de rodillas que se les permita al grupo exponer en el último turno para no perjudicar a su compañerito).
En nuestra aula de maestría, en cambio, algo increíble pasó. Algo demasiado opuesto a lo que observo normalmente en mis clases. Algo que no es posible entender, dada la supuesta "vasta experiencia" que predican los involucrados en esta: TRAICIÓN EN EL AULA... Sí... fue de película.
Para hacer el cuento corto y ordenado, lo he estructurado usando el esquema del texto narrativo:
Título
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Situación inicial
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Desequilibrio
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Situación final
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Los infraternos
Traición en el aula
Los desterrados de la comunidad metacognitiva
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Día feriado y la directora de Maestría dispuso que no habría clase en la maestría de Docencia Superior.
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Un despistado profesor que no leyó el mail con el anuncio de suspensión y dos desorientados estudiantes (esos... el par antigüillo) se presentaron en el aula y expusieron un tema que era parte de un trabajo grupal. Hubo calificación.
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Desaprobación y censura total de todos los estudiantes de la clase a la actitud de los dos estudiantes antigüillos. Resquebrajamiento de la unidad fraternal en el aula. Los sujetos en cuestión fueron bautizados como "Los infraternos". Término acuñado por la autoridad docente. Fueron separados de la comunidad metacognitiva.
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REFLEXIONES:
Como de todo hay que aprender, extraigo las siguientes ideas que me dejó esta crisis:
- No prediques actitudes y consejos que no sean consecuentes con tus acciones.
- El compañerismo no significa apañar incumplimientos, sino colaborar todos para un mismo objetivo de enseñanza-aprendizaje.
- El trabajo en equipo sí funciona en un aula. Se requiere miembros respetuosos, humildes y empáticos para que funcione.
- Las crisis en un grupo no son el apocalipsis. Las crisis permiten crear propuestas de solución.
- Siempre debemos procurar tener paz interior, ¿cómo se puede mantener una paz interior si generas un clima hostil hacia ti mismo?
En tanto... los metacognitivos FRATERNOS continuamos felices... 😆😉


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