Ocho años después
Había borrado mi memoria este espacio literario que se me ocurrió abrir cuando empecé mi primera maestría.
Si por casualidad encontraste mis reflexiones en algún lugar perdido de la nube (yo la imagino de color morada), debes saber que logré terminar mi tesis y la sustenté en febrero de 2020. Sí, justo antes de la pandemia.
El camino fue muy extenuante. Tuve que cambiar el tema de mi tesis, porque no podía aplicar el experimento en mis clases. Aunque no lo crean, en 2017 las TIC no formaban parte de las currículas en educación superior. Fue frustante, pero el cambio no fue dramático.
Mi título fue "Aprendizaje colaborativo en la producción de textos de la asignatura Comunicación Escrita en un instituto superior de Lima, 2018".
Fui la cuarta de mi grupo de 20 en sustentar. Me aprobaron a la primera.
Recuerdo que una media hora antes de sustentar en la pequeña sala de la "Richi", llegó el presidente del jurado. Era mi profesor Dr. Santiago Valderrama Mendoza, un metodólogo muy hábil para enseñar. Gracias a él aprendí a manejar el SPSS. Hasta ahora no me la creo. Un programa lleno de números, columnas y datos, que en este momento no entendería. Mi maestro me permitió tener la felicidad de hacer mi tesis YO SOLITA. ¿Te parece normal? No, lo es. Los tesistas suelen recurrir a especialistas en estadística y pagarles jugosos honorarios para que les armen los cuadritos (disculpen si no soy precisa, pero ya no quiero recordarlos). Yo manejé el SPSS y pude generar TODA mi estadística, repito YO SOLITA.
Por ello, cuando vi a mi profesor minutos antes de sustentar me sentí tan, pero tan confianda, que pensé "piece of cake". Me dijo, delante de mi esposo que me acompañaba en ese momento, y él es testigo: "Te voy a preguntar esto y esto"... perdón, ya no recuerdo qué era, pero sí recuerdo que me adelantó su pregunta.
La sustentación fue de 25 minutos (un trabajo de dos años, ajá). Luego vinieron las preguntas. Todas las manejé bien. Excepto las de mi profe Santiago. Me hizo la pregunta más difícil del mundo sobre estadística. Sí, sobre números y fórmulas y etc... A estas alturas ya sabes que yo soy netamente literata, opuesta, divorciada, enfadada con los números. Fue un PLOP total.
Igual me aprobaron por unanimidad y me dieron la medalla.
Hay detalles que ya no recuerdo. Pero sí quedan impresas en mi memoria las emociones. La adrenalina de estudiar tantos meses y luego producir una investigación es como una clase de droga. La maestría terminó y te sientes como fernado. Iba yo a 120 km/h y de pronto se activaron los "breaks". Decidí, en ese tiempo, febrero de 2020, seguir estudiando, pero algo más sencillo. Mucho más sencillo. Algo nuevo, pero fácil. Estaba a punto de inscribirme en un Cetpro para estudiar... corte y confección.. ja, ja, ja... pero el 6 de marzo de 2020 empezó una película de terror que duró casi dos años y se frenaron muchos proyectos. Estudié caligrafía itálica y me metí también en curso de poesía... Haiku: "La víbora me elude, pero su modo de mirarme sigue en el pasto", poema japonés que tuve que interpretar a pedido de la poeta Giovanna Pollarollo. Empecé a escribir artículos científicos, pero no podía terminarlos, algo me frenaba... el factor distracción me ronda.
Hoy acabé mi segunda maestría... increíbles anécdotas, pero olvidé documentarlas... los años pasan y dejan rezagos...
Por ello, cuando vi a mi profesor minutos antes de sustentar me sentí tan, pero tan confianda, que pensé "piece of cake". Me dijo, delante de mi esposo que me acompañaba en ese momento, y él es testigo: "Te voy a preguntar esto y esto"... perdón, ya no recuerdo qué era, pero sí recuerdo que me adelantó su pregunta.
La sustentación fue de 25 minutos (un trabajo de dos años, ajá). Luego vinieron las preguntas. Todas las manejé bien. Excepto las de mi profe Santiago. Me hizo la pregunta más difícil del mundo sobre estadística. Sí, sobre números y fórmulas y etc... A estas alturas ya sabes que yo soy netamente literata, opuesta, divorciada, enfadada con los números. Fue un PLOP total.
Igual me aprobaron por unanimidad y me dieron la medalla.
Hay detalles que ya no recuerdo. Pero sí quedan impresas en mi memoria las emociones. La adrenalina de estudiar tantos meses y luego producir una investigación es como una clase de droga. La maestría terminó y te sientes como fernado. Iba yo a 120 km/h y de pronto se activaron los "breaks". Decidí, en ese tiempo, febrero de 2020, seguir estudiando, pero algo más sencillo. Mucho más sencillo. Algo nuevo, pero fácil. Estaba a punto de inscribirme en un Cetpro para estudiar... corte y confección.. ja, ja, ja... pero el 6 de marzo de 2020 empezó una película de terror que duró casi dos años y se frenaron muchos proyectos. Estudié caligrafía itálica y me metí también en curso de poesía... Haiku: "La víbora me elude, pero su modo de mirarme sigue en el pasto", poema japonés que tuve que interpretar a pedido de la poeta Giovanna Pollarollo. Empecé a escribir artículos científicos, pero no podía terminarlos, algo me frenaba... el factor distracción me ronda.
Hoy acabé mi segunda maestría... increíbles anécdotas, pero olvidé documentarlas... los años pasan y dejan rezagos...


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